Eran las tres de la madrugada, una noche fria. El viento soplaba como si advirtiera una tormenta. Las hojas se mecian y el cabello de Evelyn quedaba intacto gracias a su boche negro, que ella siempre usaba luego de darse un refrescante baño.
No tenia frio, al contrario, cuanto mas soplaba el viento mas calidez sentia.
Ella no era una persona que le gustara la civilizacion. Le encantaba la naturaleza. Por las noches como aquella bailaba como un espiritu libre. Era atenta, misteriosa, aunque solo tenia 17 años su alma era a la de una niña de tres años descubriendo un mundo nuevo. Uno del que todas las cosas fantasticas cobraban vida. Y aunque muchas veces parecia un cuento de hadas, no simpre lo era.
Su vida como ella pensaba era un sube y baja, aveces un sueño y otras una completa pesadilla.
Contemplando el cielo, dibjaba como se imginaba su mundo. Hasta los mas insignificantes detalles agregaba. Ys solamente asi, sabria que su dibujo estaba terminado. Su mente se llenaba de paisajes y de historias, de estraños mundos lejanos y de un solo caballero que se le enamorase al instante en que la viera.
-Los suspiros de una mujer son siempre a causa de un hombre...aunque sea imaginario - decia Evelyn parada en el balcon de su pieza, resitando las palabras de un viejo dicho que decia su abuela.
Sus parpados se caian, sus bostezos comenzaban y ya sentia frio. Aunque raramente dejaba el ventanal abierto, esta vez lo hizo; sin ninguna explicacion posible. Se dirigio a la cama como sis sus pasos fueran los mas lentas y la distancia la mas larga. Ya ni siquiera podia mantenerse parada, se habia levantado muy temprano como para quedarse tan tarde despierta. Cualquiera pensaria que se estba desmayando, pero no, solo era un profundo sueño al que ella deseaba pertenecer. Apoyo sus brazos en la cama, se sento y con sus ultimos esfuersos, levanto las piernas hasta quedar acostada en esa gran cama. Su mirada se desvio hacia el ventanal, donde la luna llena iluminaba toda la habitacion. Evelyn cerrando sus parpados pudo notar una sombra extraña en el arbol de enfrente, sin embargo sus ojos se cerraron, durmiendo placidamente en los brazos de morfeo.
En ese momento el cuarto parecia una pintura. Los sonidos eran solamente el viento soplando las hojas y el llamador de angeles de bambu que se encontaba en el balcon. Los tonos permanecian en la gama del azul y el blanco, hasta el negro en esos lugares donde la luz de la luna no alcanzaba. Evelyn, obtenia la apariencia de un angel celestial, que acababa de renacer de lo mas profunda lejania entre el cielo y la tierra. La escena era perfecta.
Mientras las nubes grises tapaban la luna, una sombra extraña se hayaba oculta en un arbol.
De pronto todo paro. El viento ya no soplaba, no habia ruidos ni tampoco luces. La oscuridad y el silencio invadio la noche.
De la nada, la sombra llego al balcon.Aquella sombra parecia a la de un muchacho de algunos 20 años y mas. Su vestimenta era toda negra. Una camisa y chaqueta larga, pantalones ajustados, botas con distintos detalles, y solo se diferenciaba el cinturon blanco que poseia en su cintura.
Aquel muchacho misterioso entro en la habitacion. Su mirada hacia Evelyn yacia en un rotundo pensamiento de tristeza y soledad. Como si sus energias se agotaran en un segundo, cayo. Al caer un rido se pudo escuchar. Evelyn con el sueño ligero que siempre poseia, abrio los ojos despacio notando que a su mano alguien estaba aferrado. Su vista se dirigio al lado de la cama. Ahi mismo sentado en el suelo se encontraba un hermoso muchacho de cabello oscuro rizado, ojos azules y una mirada totalmente triste. Antes de poder preguntarle algo, el joven se paro.
Ella aun pensando en la situacion que se encontraba el joven no le daba miedo, si no pena por verlo triste pero tambien alegria, sin saber el por que. Sus miradas se encontraban fuertemente entrelazadas.
Pasaron minutos, ninguno se habia movido, ninguno habia hablado, parecia que le tiempo se habia parado. El sonrio. Ella aun confundida una lagrima broto de sus ojos. Se sentia feliz pero..¿Por que? Le devolvio la sonrisa.
Todo ya parecia tranquilo, el dolor, la angustia, todo habia desaparecido.
El se inclino hacia ella, acaricio su cabeza y la beso. Un beso corto pero que transmitia felicidad y tranquilidad. Sus miradas se volvieron a encontrar,el aun con una leve sonrisa se dirigio hacia el balcon.
Evelyn tratando de abrir del todos sus ojos noto como algo brotaba de la espalda del joven. Pequeñas plumas blancas salian y como poco a poco aparecian ala blancas y majestuosas. Pestaño varias veces para asegurarse de que no era una mentira y en una de esas el, desaparecio. En su lugar estaban las pequeñas plumas blancas que antes salian de su espalda y junto a ellas, una que destacaba, una pluma mas grande que las otras, una negra. El joven era un angel que la vino a visitar, su razon, aun era desconocida.
Evelyn intento cerrar sus ojos acostandose de nuevo en la cama, pensando que solo era un sueño. Y aunque trato no pudo, permanecio alli con los ojos cerrados pensando que solo habia sido un sueño. Un hermoso sueño.
El reloj de la mesia de luz marco las seis, y ella pudo entender que no era algo que su imginacio habia inventado, era algo real. Desconcentrada y un tanto feliz, decidio ir hacia donde el angel habia salido volando. Alli vio como se encontraban aquellas plumas pequeñas y suaves que dejo el angel, junto la pluma negra, delicada y suave en aparecia y tacto. Las junto guardandolas en una cajita en su escritorio.
Un suspiro dejo salir, el ángel de aquella noche de seguro volveria...
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